Puglia, el vibrante «tacón» de Italia, se transforma en un lienzo de luz y tradición al llegar la temporada navideña. Esta región, famosa por sus pueblos blancos, su impresionante costa y su rica gastronomía, ofrece una alternativa cálida y auténtica a los mercados del norte de Europa. Un viaje de tres días por el corazón de Puglia durante diciembre y principios de enero es sumergirse en la atmosfera natalizia más genuina, donde el aroma a vin brulé y pettole flota entre los trulli y las fachadas barrocas.
El enfoque de esta ruta es el Valle de Itria, el epicentro del encanto pugliese, y una inmersión en la capital regional, Bari, un punto de partida y finalización ideal.
Una ruta inolvidable a través de los pueblos más bellos y sus mercadillos tradicionales
Día 1: Magia de la capital y tradición marina

El primer día de esta ruta está dedicado a capturar el espíritu navideño de la capital de Puglia y disfrutar de la iluminación costera que se refleja en el Adriático. Las visitas de hoy son Bari y Polignano a Mare.
Mañana en Bari: La ciudad de San Nicolás
Comienza tu aventura en Bari, la capital regional y hogar de las reliquias de San Nicolás, el santo que inspiró la figura de Santa Claus. Esto confiere un significado especial a las celebraciones locales. Dirígete a Bari Vecchia (la ciudad vieja), un laberinto de callejuelas estrechas y empedradas. Aunque los mercados principales se encuentran fuera, el ambiente aquí, con los pequeños altares navideños y el bullicio local, es imperdible.
Asegúrate de visitar la Basílica de San Nicolás y la Catedral de San Sabino. Después, dirígete al área moderna. El corazón de la Navidad de Bari late en la Piazza Ferrarese y Piazza Mercantile, donde se erige el gran árbol de Navidad y se instalan los primeros puestos de artesanía. La cercana Piazza Umberto I a menudo alberga el principal mercado con productos regionales, decoraciones hechas a mano y, por supuesto, especialidades gastronómicas. La principal arteria comercial, Via Sparano, deslumbra con una iluminación festiva que invita a un paseo bajo las luces. Es la oportunidad perfecta para empezar a buscar recuerdos y probar las primeras pettole (bolitas de masa frita, a veces saladas, a veces dulces). Este dulce frito es un símbolo de la celebración.
Tarde y noche en Polignano a Mare: Luces en el acantilado
Por la tarde, toma un corto viaje en coche o tren hacia el sur hasta Polignano a Mare (a unos 35 km). Este pueblo, famoso por estar encaramado sobre un acantilado, intensifica su belleza en Navidad.
Durante las fiestas, Polignano a Mare es sede del evento «XMas Lights» o similar. Las espectaculares luminarias no solo adornan el centro histórico, sino que se extienden por las terrazas que dan al mar, creando un espectáculo donde las luces cálidas contrastan con el azul oscuro del Adriático. La iluminación es una obra de arte, a menudo con instalaciones temáticas o esculturas de luz.
Pasea por el centro histórico, pasando por el icónico arco Marchesale, y detente en las balconadas para admirar la iluminación. El mercado aquí es más pequeño y se centra en productos artísticos y dulces, pero la principal atracción es la atmósfera mágica creada por el entorno. Cena en Polignano, disfrutando de la cocina marinera local, y saborea un vaso de vin brulé (vino caliente especiado) mientras el viento trae el aroma a mar. La combinación de luces, arquitectura y el sonido de las olas es una bienvenida inolvidable a la Navidad pugliese.
Día 2: El corazón del Valle de Itria

El segundo día te lleva al corazón geográfico y arquitectónico de la región: el Valle de Itria, donde la Navidad se vive entre los trulli y la calidez de los pueblos blancos. Las paradas esenciales del día son Locorotondo y Alberobello.
Mañana en Locorotondo: El borgo de las maravillas
Empieza temprano en Locorotondo, a menudo aclamado como el «Borgo delle Meraviglie» (Pueblo de las Maravillas) en Navidad. Su centro histórico circular y sus casas blancas (las cummerse) lo convierten en uno de los pueblos más bellos de Italia.
En Navidad, Locorotondo se cubre con una decoración que se distingue por su elegancia y abundancia. Las fachadas se adornan con guirnaldas doradas y luces que dibujan figuras geométricas, haciendo que el pueblo resplandezca incluso a plena luz del día. El mercadillo se suele situar en la zona céntrica, cerca de la Piazza Aldo Moro, y a lo largo de las calles que conducen a la iglesia matriz. Aquí encontrarás lo mejor de la artesanía en madera y cerámica del Valle de Itria, así como una amplia variedad de dulces navideños de la panadería local.
Mientras caminas, busca los puestos que venden cartellate (masa frita en forma de rosa) empapadas en miel o en vincotto (mosto de uva cocido), un manjar esencial de la Navidad pugliese que lleva siglos preparándose en las casas del sur. Tómate el tiempo para pasear, ya que cada rincón ofrece una postal navideña perfecta y una oportunidad para detenerse en un bar local para un café caliente.
Tarde y noche en Alberobello: La magia de los trulli
A solo un corto trayecto, llega a Alberobello, Patrimonio Mundial de la UNESCO, famoso por sus más de 1.500 trulli con sus techos cónicos de piedra.
En diciembre, Alberobello ofrece un ambiente que parece sacado de un libro de cuentos. Los trulli se convierten en el telón de fondo de un mercado navideño único. Los puestos se instalan principalmente en la zona de Largo Martellotta y la Villa Don Giacomo Donnaloja. Aquí, los artesanos venden sus productos directamente desde el interior de los trulli, creando una experiencia de compra singular y muy fotogénica.
El evento más esperado de la noche es el Presepe Vivente (Belén Viviente). Varias zonas de trulli se transforman en la antigua Belén, con personas vestidas con trajes de época que recrean escenas bíblicas y oficios tradicionales. Este evento es una representación fiel de la fe y el folclore local.
Cae la noche y Alberobello se ilumina intensamente. El evento «Light in the Trulli» a menudo proyecta luces y animaciones coloridas (a veces mapping) sobre los conos de los trulli, transformando el pueblo en un espectáculo inolvidable y mágico. Disfruta de una cena tradicional en un trullo restaurante, probando las ricas pastas y los platos de la tierra, y deja que la magia de las luces te envuelva antes de descansar para el último día de la ruta.
Día 3: Arquitectura barroca y encanto rural

El último día se dedica a explorar la Puglia más oriental, caracterizada por la blancura cegadora de sus pueblos y su conexión con el interior agrícola. Las paradas de hoy son Ostuni y Cisternino.
Mañana en Ostuni: La ciudad blanca festiva
Dirígete a Ostuni, conocida como la Città Bianca. Levantándose majestuosamente sobre una colina, sus casas encaladas brillan incluso más bajo el sol invernal.
La Navidad en Ostuni es una mezcla de sofisticación y tradición. El centro neurálgico del mercado se encuentra a menudo en la Piazza della Libertà, donde se instala el árbol principal y varios puestos que ofrecen productos de la tierra (aceite de oliva local, vino) y decoraciones navideñas. Sube la colina hasta la Concattedrale de Ostuni para disfrutar de las vistas panorámicas. Aunque el mercado puede ser más pequeño que el de Bari o Locorotondo, el encanto de pasear por sus callejones blancos, decorados con sencillas pero elegantes guirnaldas y estrellas, es inigualable.
Aprovecha la mañana para comprar aceite de oliva virgen extra, un regalo gastronómico esencial de la región, y tal vez una botella de vincotto, que es excelente para acompañar quesos o postres. La artesanía aquí a menudo se centra en el uso de materiales naturales y la cerámica.
Tarde en Cisternino: Despedida con sabor local
Para la última parada de esta inmersión navideña, visita Cisternino, un pueblo más pequeño pero excepcionalmente encantador en el Valle de Itria. Cisternino es conocido por su sencillez, su atmósfera tranquila y su fantástica gastronomía tradicional.
Durante la Navidad, Cisternino mantiene un ambiente más íntimo y local. La Piazza Vittorio Emanuele y la Piazza Garibaldi son el centro de las actividades. En lugar de un mercado grande, encontrarás pequeños puestos de artesanos y productores locales. La decoración es clásica y resalta la belleza arquitectónica de sus balcones floridos.
Cisternino es famosa por sus fornelli, carnicerías que cocinan la carne directamente a la parrilla que tienen dentro y sirven como restaurantes improvisados. Para una despedida memorable de la ruta, visita una de estas macellerie (carnicerías/restaurantes) y pide las bombette (rollitos de carne rellenos de queso), la especialidad local, acompañada de un buen vino tinto pugliese. Es una forma deliciosa y auténtica de concluir el viaje, llevándote a casa no solo recuerdos de luces, sino también el sabor inconfundible de la Navidad en el corazón de Puglia.
