Las guerras del nuevo imperio de Cesar Augusto

Las guerras del nuevo imperio de Cesar Augusto

El emperador Octavio Cesar Augusto continuó como único gobernante del planeta romano y cara el19 a.C. fue proclamado Augusto (sumo pontífice) y el Senado le concedió un poder prácticamente ilimitado. Se transformó en emperador.

Las artes prosperaron bajo su mandato; tuvo la suerte de ser de la misma época que los versistas V., H. y O., tal como del historiador Tito Livio. Fortaleció las artes ornamentales, restauró edificios existentes y también hizo edificar muchos otros. El Panteón fue erigido a lo largo de su reinado y presumía de que “se había encontrado con una Roma de ladrillo y la había dejado de mármol”.

Se piensa que en el cien d.C. la urbe de la ciudad de Roma tenía más de uno con cinco millones de habitantes y todos y cada uno de los símbolos de una capital imperial: su riqueza y prosperidad se hacían patentes en los ricos mosaicos, templos de mármol, baños públicos, teatros, circos y bibliotecas. Gente de toda raza y condición convergía en la capital. La pobreza se extendía entre una clase baja, de manera frecuente disgusta.

Augusto creó la primera policía de la ciudad de Roma bajo el mando de un prefecto de la urbe (praefectus urbi) para poner freno a la violencia del populacho, que hacía tiempo campaba a sus anchas.

Las guerras del nuevo imperio de Cesar Augusto

Hizo otras trascendentales reformas. Aumentó la eficiencia del ejército, que se situó en los trescientos cero soldados. El servicio militar englobaba de los dieciseis alos veinticinco años, mas Augusto sostuvo su obligatoriedad al mínimo, transformándolo en buena medida en un cuerpo voluntario. Afianzó una Roma con 3 clases sociales.

La más rica y también influyente prosiguió siendo la de los miembros del Senado. Por debajo de ellos, los llamados equites acapararon puestos en la administración pública y aportaron oficiales al ejército (su control era esencial a fin de que el poder de Augusto no fuera cuestionado). La clase baja la componía el grueso del populacho. El sistema distaba de ser recio y la movilidad social era posible.

Un siglo tras su muerte (en el catorce d.C., a los setenta y cinco de edad), el Imperio había alcanzado su mayor extensión. Con A. (setenta y seis-ciento treinta y ocho), englobaba desde la península Ibérica, G. y Britania hasta una línea que esencialmente proseguía los ríos Rin y Danubio. La totalidad de los presentes Balcanes y Grecia, así como las zonas conocidas como Dacia, Moesia y Tracia (inmensos territorios que alcanzaban el mar Negro), se encontraban bajo el control de la ciudad de Roma.

La mayoría de la presente Turquía, Siria, Líbano, Palestina y también Israel estaba ocupada por las legiones romanas y conectada con Egipto. Desde allá, una profunda franja de territorio romano se extendía por todo el norte de África hasta la costa atlántica en lo que es el día de hoy el norte de Marruecos. El Mediterráneo era un lago de la ciudad de Roma.

Las guerras del nuevo imperio de Cesar Augusto

Dicha situación se extendió hasta el s. III; los ataques al Imperio desde el exterior y las revueltas internas eran una parte de la vida imperial. Una nueva fuerza religiosa, el cristianismo, ganaba popularidad. A lo largo del reinado de Diocleciano (doscientos cuarenta y cinco-trescientos cinco) la prosecución a los cristianos se transformó en práctica común, política que revirtió C. I en el Edicto de M..

En el trescientos doce, inspirado por la visión de la cruz, C. derrotó a su contrincante Majencio en el Ponte Milvio de la ciudad de Roma. A causa de ello, devino el primer líder cristiano del Imperio romano y encargó la primera basílica cristiana de la urbe, San Giovanni in Laterano.

Después, el Imperio se dividió en 2, con su segunda capital, Constantinopla (fundada por C. en el trescientos treinta), en el Bósforo. Fue este Imperio oriental, Bizancio, el que subsistió cuando Italia y Roma fueron invadidas. Se extendía desde ciertas zonas de los presentes Montenegro y Serbia hasta Asia Menor, una franja ribereña de lo que el día de hoy es Siria, Líbano, Jordania y también Israel hasta Egipto, y un ámbito del norte de África tan al oeste como la presente Libia. Los intentos de Justiniano (cuatrocientos ochenta y dos-quinientos sesenta y cinco) por recobrar Roma y la desmembrada mitad occidental del Imperio jamás prosperaron.